El Programa Didáctico del Palau de les Arts nos confirma la asistencia de un grupo de alumnos de la Asociación Musicaldel Colegio Alemán de Valencia a la actividad Siente la ópera, en este caso Aida. También para la misma sesión nos concede un número limitado de localidades para nuestros socios. La fecha confirmada es el próximo 25 de febrero a las 20h
Rafael Dávila (Radamés) · Marina Prudenskaya (Amneris) Gabriele Viviani / Ionut Pascu (9) (Amonasro) Riccardo Zanellato (Ramfis) · Alexéi Tanovitski (Il Re) Coproducción: Palau de les Arts Reina Sofía Royal Opera House, Londres · Den Norske Opera & Ballett, Oslo
Los socios de la Asociación Musical del Colegio Alemán de Valencia asistirán a la mítica Ópera NABUCCO de Giuseppe Verdiel próximo 14 de mayo de 2015 en el Palau de les Arts Reina Sofia de Valencia.
La Asociación Musical dispone de un número limitado de entradas para asistir a la Opera Norma de Vincenzo Bellini, en la que podremos disfrutar de la famosa aria "Casta Diva" que inmortalizó la cantante Maria Callas.
La Asociación Musical del Colegio Alemán de Valencia asistirá a la Ópera "Don Pasquale", dirigida por Roberto Abbado. Se trata de una producción del Maggio Musicale Fiorentino, en la que podremos disfrutar de la voz de Michele Pertusi.
La Asociación Musical del Colegio Alemán empieza su programa de actividades del Curso 2014/2015 con la asistencia a una de las Zarzuelas posiblemente más destacadas del repertorio español. Tendremos la oportunidad de ver a Plácido Domingo y Davinia Rodríguez el día del estreno de la obra de Federico Moreno Torroba "Luisa Fernanda".
El 6 y 21 de abril, la Asociación Musical DSV participará en el Programa Didáctico del Palau de les Arts, asistiendo a la representación de La flauta Mágica.
Más información: asociacionmusicaldsv@gmail.com
La Asociación Musical DSV asiste a la representación de El Barbero de Sevilla el domingo día 3 de marzo a las 19 horas en el Palau de les Arts de Valencia.
Aquí les dejamos algunos fragmentos:
Y la ópera completa:
S I N O P S I S A R G U M E N T A L
Acto I
Una calle de Sevilla. Amanece. El Conde Almaviva, enamorado de Rosina, contrata a unos músicos para que toquen una serenata bajo su balcón. Sin embargo, la hermosa joven no llega a asomarse, debido a la rígida tutela a la que se ve sometida, día y noche, por parte de su tutor Don Bartolo, un hombre de avanzada edad que aspira a casarse con ella para hacerse con su dote. Cuando los músicos se marchan, el conde se encuentra con Figaro, un barbero de Sevilla y antiguo criado suyo. De repente, se abre el balcón y Rosina arroja una nota que el conde recoge enseguida. Al leerla, comprende que la joven se siente prisionera en aquella casa.
Don Bartolo marcha a hacer un recado. Almaviva aprovecha su ausencia para cantarle una serenata a Rosina, en la que se presenta como Lindoro, un humilde joven enamorado de ella. Justo cuando la muchacha va a responderle emocionada, alguien la obliga a retirarse y cierra el balcón. El conde, indignado, solicita a su antiguo sirviente que le ayude a introducirse de alguna manera en la casa para estar cerca de ella. Figaro le propone que se cuele como un militar que finge estar borracho.
Mientras, la enamoradiza Rosina, que no ha dejado de pensar en Lindoro (en realidad el conde), le escribe una carta de amor que pretende hacerle llegar a través de Figaro. Regresa Don Bartolo, quien al poco rato recibe la visita del maestro de música de Rosina, Don Basilio. Éste le informa de que el Conde Almaviva ha llegado a Sevilla atraído por la belleza de su pupila Rosina, por lo que propone difundir una calumnia sobre el noble que lo aleje de la ciudad. El barbero lo ha escuchado todo y se lo cuenta a Rosina, momento que ésta aprovecha para entregarle la misiva. Figaro sale precipitadamente. Don Bartolo, al sospechar que traman algo, cuenta las hojas de papel del escritorio y descubre que falta una. Rosina, pese a su astucia y capacidad de improvisación, no logra convencer a su tutor con sus explicaciones, sino más bien enfurecerlo aún más.
Almaviva se presenta en casa de Don Bartolo disfrazado de militar y simulando síntomas de embriaguez. Don Bartolo se niega a hospedarlo y marcha a buscar un documento que le dispensa de ello. Entonces, Almaviva le cuenta a Rosina que él es Lindoro y que viene a liberarla de su tutor. Ante la negativa del militar a salir de su hogar, Don Bartolo llama a la guardia para que se lo lleven. Cuando va a ser detenido, él muestra el anillo que desvela su linaje y la guardia se cuadra estupefacta ante él, creando un desconcierto generalizado.
Acto II
El Conde Almaviva se disfraza de sacerdote para introducirse de nuevo en casa de Don Bartolo. Esta vez se inventa que es alumno de Don Basilio, quien está enfermo y le ha enviado a dar la clase de canto a Rosina en su lugar. Comienza la lección. Don Bartolo escucha sentado sin quitarles el ojo de encima, hasta que se duerme, lo que da pie a que Rosina y el conde se declaren su amor. Pero el tutor se despierta enseguida y comenta que la música que interpretan es demasiado moderna.
Irrumpe Figaro con la excusa de que debe afeitar a Don Bartolo en ese preciso momento, ya que esa tarde tiene otras cosas que hacer. El pícaro barbero se las ingenia para sustraer la llave que abre el balcón de la habitación de Rosina. Inesperadamente aparece Don Basilio, quien se sorprende cuando le dicen que tiene la escarlatina. Está a punto de echarlo todo a perder, hasta que el conde le da disimuladamente una bolsa con dinero y él opta por seguir la corriente a los tres pillos y marcharse.
Figaro afeita a Don Bartolo para distraerlo de los dos enamorados. Mientras, el conde detalla a Rosina su plan para rescatarla a media noche por el balcón de su habitación. Pero el tutor acaba por descubrir el embrollo y Figaro y el conde huyen de la casa. A tenor de los acontecimientos, Don Bartolo ve necesario acelerar su boda con Rosina. Para ello, hace creer a la muchacha que Lindoro (el conde) y el barbero en realidad pretenden entregarla a los brazos del Conde Alamaviva. Ella, al creerse traicionada, revela a su tutor los detalles del plan para raptarla. Don Bartolo le ordena que se encierre en su habitación mientras él parte en busca de la guardia.
Se desencadena una tormenta. El conde y Figaro se introducen en el dormitorio de Rosina por el balcón. El noble, al ver a Rosina consternada, le revela su verdadera identidad. Aclarado el malentendido, los tres se disponen a huir. Pero Don Bartolo ha retirado la escalera del balcón para impedirlo. Para colmo llega Don Basilio con el notario, dispuestos a casar a Rosina con su tutor. Sin embargo, el conde soborna de nuevo al músico para que el contrato matrimonial que se firme ante el notario sea el de Rosina con Almaviva. Cuando llega Don Bartolo con la guardia ya están casados. El conde descubre su identidad a Don Bartolo y le ofrece quedarse con la dote de Rosina. Así, todo el mundo sale ganando.
Coincidiendo con el Programa Didáctico del Palau de les Arts, la Asociación Musical DSV, asiste con los alumnos de secundaria a la representación de I DUE FOSCARI . Se ofrecen también desde la Asociación descuentos para adultos y visitas guiadas para los socios que lo soliciten.
Siente la ópera. Alumnos del Colegio Alemán y del IES Barri del Carme asisten esta tarde a la función de I due Foscari. — PalauLesArts (@PalauLesArts) 30 de enero de 2013
Palacio Ducal de Venecia, en 1457. Los miembros del Consejo de los Diez se reúnen para juzgar a Jacopo Foscari, hijo del dux de Venecia, Francesco Foscari. El joven, recién llegado de un exilio al que ha sido condenado por aceptar un supuesto soborno, aguarda en una estancia próxima, desolado y escoltado por un oficial. En esta ocasión se le acusa de estar involucrado en el asesinato de un miembro del Consejo. Tras la sesión, Jacopo es sentenciado a un nuevo exilio en Creta, sin que su padre pueda mediar por evitarlo.
El Dux, a solas en su sala privada, se lamenta del acoso político que sufre por parte de los Diez. Se siente vigilado y es consciente de que conspiran contra él. Su nuera, Lucrezia Contarini, acude desesperada a implorarle que perdone a su esposo Jacopo. Pero es en vano. El Dux la consuela y trata de explicarle que él está sujeto a las estrictas normas del Consejo y debe velar por su cumplimiento. Además, el documento que implica directamente a su hijo hace inviable cualquier trato de favor hacia él, aunque como padre lo daría todo por salvarlo.
ACTO II
Prisión del Estado. Jacopo delira en el calabozo. Lucrezia viene a consolarlo y consigue que vuelva en sí. Poco después llega el Dux, que se funde en un abrazo paternal con la desdichada pareja. Loredano, miembro del Consejo y enemigo de los Foscari, irrumpe en la celda dispuesto a llevarse a Jacopo. Lucrezia muestra su deseo de partir con su esposo al exilio, pero Loredano les recuerda que las leyes lo impiden. La pareja le maldice con furor.
En la sala del Consejo de los Diez comienzan a reunirse sus miembros. Jacopo lee la sentencia condenatoria que le presenta Loredano. El joven, desesperado, proclama su inocencia y suplica a su padre el perdón. Pero el Consejo se muestra inflexible y pide que se acate el dictamen. Ni siquiera el emotivo momento que se produce al aparecer Lucrezia con sus dos hijos pequeños y abrazarse a Jacopo despierta clemencia en el tribunal. Es más, el Consejo ordena que el reo parta inmediatamente y Loredano, sin escrúpulos, arrebata a los niños de los brazos de su padre. Lucrezia se desmaya.
ACTO III
Anochece. El pueblo se congrega en la antigua plazoleta de San Marcos en un ambiente alegre. Poco después, el sonido de las trompetas procedente de palacio hace que la multitud se disperse. Jacopo, custodiado por carceleros y seguido por Lucrezia, se dirige hacia la galera que le conducirá hasta Creta. Loredano, deseoso de ver culminada su venganza contra los Foscari, ordena que el reo suba inmediatamente a la nave, sin ni siquiera dejarse conmover por el llanto de la multitud allí congregada. Al ver alejarse a su esposo, Lucrezia se desvanece en los brazos de su confidente Pisana.
El Dux, afligido, se lamenta por no haber defendido a su hijo ante los Diez. Barbarigo, miembro de la Junta, interrumpe sus pensamientos para anunciarle que acaba de recibir un escrito de un tal Erizzo en el que éste ha confesado, en su lecho de muerte, ser el único implicado y ejecutor del asesinato. Pero de poco sirve ya esta exculpación para Jacopo, pues Lucrezia, entre lágrimas, anuncia que su esposo ha fallecido en la galera al poco tiempo de partir, y exige venganza al Dux.
El anciano es convocado por los Diez a una reunión urgente. Éstos le exigen, instigados por Loredano, que abandone su cargo. Él se niega, pero abatido por la trágica pérdida de su único hijo, cede el anillo de dux a un senador y se dispone a abandonar la sala acompañado por su nuera Lucrezia. En ese momento suenan las campanas de San Marcos que anuncian al nuevo dux. El anciano Francesco Foscari, desbordado por la angustia, cae muerto al suelo.